Eva Millet: “Los hiperpadres tienen como lema resolver los problemas de sus hijos”

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Se conoce con el término hiperpadres’ a aquellos que resuelven todos los problemas de sus hijos: desde los más insignificantes hasta los más complejos. Se trata de un concepto acuñado por Eva Millet: periodista, escritora y autora de ‘Hiperpaternidad’ (Ed. Plataforma), uno de sus últimos libros en el que analiza este perjudicial fenómeno.

La autora ha sido entrevistada en Aceprensa para explicar y dar forma a las causas y consecuencias de los hiperpadres. A la hora de definir este concepto, la escritora contesta que la hiperpaternidad “es un tipo de crianza que se ha instalado en Occidente entre las clases medias y altas. Procede de Estados Unidos y se basa en una atención excesiva a los hijos. Los hiperpadres tienen como motto resolver sistemáticamente los problemas del chico –incluso en cosas que el niño debería solucionar por sí mismo– e intervenir a la mínima ocasión en que este tenga una dificultad (…)”.

La hiperpaternidad, por tanto, consiste en unos padres sobreprotectores y omnipresentes en la vida de sus hijos, tratando de hacerles su día a día lo más fácil posible, sin darles pie a que puedan fracasar o tropezar en su camino. “El resultado: niños ‘híper’: hiperestimulados, hiperprotegidos, hiperasistidos, hiperatendidos…”, explica la entrevistada.

A la hora de mencionar las causas, Eva Millet considera la demografía como una de las más importantes. “Tenemos 1,3 hijos de media. Está claro que las opciones de tener un hijo que sea lo que nosotros queramos son más pequeñas”, argumenta la autora. Además, menciona lo tarde que hoy en día se tienen hijos: “Como muchas veces ya tenemos experiencia laboral, importamos técnicas de la oficina a la crianza, fíjate que hoy se habla de ‘gestionar hijos’”.

Entre las consecuencias de este nuevo fenómeno, en nuestra sociedad desde hace una década, según Eva, se encuentran desde el “golpear a un profesor” por suspender al hijo al “hacerle los deberes”. “Es hacer cualquier cosa que se pase de la normalidad de lo que es ser padre, y está ocurriendo”, advierte la autora.

Además, no implica un problema para muchos de estos padres. La periodista llega a afirmar que “no se ofenden, sino que les hace gracia” que se les considere como hiperpadres.

¿Y cómo afecta esto a los niños? Responde Eva diciendo que “estos niños poseen una noción inflada de ellos mismos”, llegando a ser un poco prepotentes y, al mismo tiempo, albergan altos niveles de inseguridad. “Para un hiperpadre, lo peor es que su hijo se frustre”, afirma Eva Millet.

Y no sólo sufren las consecuencias los hijos y los padres, también el conjunto de la sociedad. “Se está lanzando al mundo una generación de niños blanditos, muy sobreprotegidos, y con muy baja tolerancia a la frustración, porque nunca se les ha dejado frustrarse”.