Josef Kraus: “El sistema educativo actual está creando adultos incapaces”

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Criamos niños blandengues e incapaces en un sistema que evita a toda costa cualquier experiencia que pueda acercar al estudiante a la frustración o el sufrimiento durante la etapa escolar. Es la tesis que mantiene Josef Kraus, Presidente de la Federación Alemana de Profesores, en su último libro, a la venta desde el pasado 20 de marzo, en el que realiza una profunda crítica al sistema educativo actual alemán y, por ende, al modelo europeo y occidental.

El autor, cuya obra ha generado un encendido debate en Alemania, denomina “pedagogía peluche” al modelo educativo actual. Es decir, un método de enseñanza basado en una igualdad excesiva e irreal que lleva al alumnado a desarrollar de forma leve o directamente nula todas sus capacidades y sus habilidades. Un modelo que, al tiempo, potencia la formación de niños con escasas posibilidades de enfrentarse a las complicaciones y dificultades que experimentarán en la vida.

Según reseña ABC, el texto de Kraus no sólo señala al sistema educativo sino también a los padres, a los que acusa de educar a sus hijos bajo una extrema capa protectora, ajena a la realidad y a los problemas de la cotidianidad. Al tiempo, critica con dureza a aquellos colegios y progenitores que, con el fin de evitar la sensación de derrota por parte de los niños al obtener un mal resultado, miran con los mismos ojos un suspenso y un sobresaliente.

Kraus señala un problema específico de Alemania: un sistema de evaluación que se está expandiendo por muchas escuelas que, en lugar de valorar el trabajo del estudiante con una nota numérica, consiste en la redacción de una nota explicativa con los avances del alumno durante el último período lectivo.

Por el contrario, el Presidente de la Federación Alemana de Profesores apuesta por una educación más exigente y rechaza los postulados educativos derivados del Mayo del 68 cuyas consecuencias, advierte, pueden observarse en las últimas generaciones: “Una escuela sin estrés y sin presión no es una buena preparación para la vida”.

Además, añade que los padres no han de mantenerse neutrales en lo califica como “batalla educativa”, sino que deben “rebelarse contra este sistema, escenificar su protesta” pues al fin y al cabo “son ellos los que deben tomar la iniciativa de la educación de sus hijos”.

En este sentido, recomienda especialmente a los progenitores que no se fíen de “programas coloristas” y que se esfuercen en que sus hijos ejerciten la memoria, ya que “los niños tienen que aprender hechos; todo lo que no sepan, se verán obligados a creerlo”.

Kraus aboga de la misma manera porque en los colegios se vuelvan a leer “libros enteros” pues, además de cultivar la mente y aumentar toda una serie de capacidades cognitivas, está demostrado que “las personas que leen regularmente libros obtienen unos ingresos un 21% más altos que la media”. Para ello, señala como esencial el ejemplo de los padres, a quienes invita a llevar a cabo sesiones de lectura en familia y evitar que los hijos vean a sus padres atados a los dispositivos electrónicos continuamente.

En suma, enfatiza Kraus, “los niños necesitan a sus padres como agentes de decisión, como una autoridad positiva y como auténticos ejemplos”, oponiéndose activamente a aquellas pedagogías que considera complacientes con los hijos.