María Teresa López: “Un trabajo remunerado no debe ser un obstáculo para la maternidad y la paternidad”

‘La generación sin hijos’, reportaje en El Mundo a partir del informe de Think Tank Milenio
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El pasado 30 de marzo se celebró en el Real Círculo de la Amistad de Córdoba la conferencia “Hacia el suicidio demográfico: por qué los jóvenes milenials no tienen hijos” a cargo de María Teresa López López, autora del informe de Milenio “Trabajo remunerado y vida familiar en la generación del Milenio: un equilibrio necesario” y Directora de la Cátedra Extraordinaria de Políticas de Familia de la Universidad Complutense de Madrid.

Durante la ponencia, María Teresa López definió a la generación milenial como “la de los jóvenes nacidos entre 1980 y 2000”. Una generación que, en palabras de la experta en políticas de familia, “es responsable del crecimiento del capital humano y social en España y, por tanto, del crecimiento económico, así como la cohesión y estabilidad social”, lo que convierte a los milenials en “sujetos imprescindibles para la construcción de nuestro bienestar presente y futuro”.

En un reciente estudio del Centro Reina Sofía, un 72% de los milenials destaca que lo más importante de un empleo es que sea seguro y estable, mientras que sólo un 9% considera como lo más relevante que el trabajo facilite la conciliación con la familia. Al respecto, la autora concluyó que nos encontramos ante una generación que, “en alguna medida, está renunciando a tener hijos por las dificultades laborales que éstos generan, al ser incompatibles con el trabajo remunerado”.

María Teresa López achacó esta realidad no sólo a las consecuencias de la crisis económica, sino también a “los efectos de una crisis social y cultural, que tiene origen en la pérdida de valores sociales y personales” y que debe trasladarse al debate social y político, que en ocasiones es “demasiado simplista, con mucha carga ideológica y excesivamente sesgado hacia la defensa de los derechos laborales de las mujeres.”

Finalmente, la ponente quiso insistir en la necesidad de “repensar el contenido de las políticas de conciliación, reflexionar sobre el uso de los tiempos en las familias, redirigir el sentido y contenido del debate social en esta materia e implicar a todos los agentes sociales” en una tarea que resulta determinante para el bienestar presente y futuro de la sociedad.